sábado, 28 de octubre de 2017



Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.


Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin.

Esta frase me la entregaron en una carpeta el último día que estuve en un hospital de rehabilitación de salud mental después de haber estado 1 mes y medio ahí volví al colegio, después de tanto aprendí a ver las cosas de manera distinta, a apreciar más lo que realmente vale la pena. A valorar lo que tengo porque todo es muy frágil y en cualquier momento podría dejar de estar.

Llegué ahí luego de haber estado varias veces en un hospital por intentos de suicidio, pero la última que fue la más grave por haber tomado una botella de cloro. Al principio querían mandarme a Santiago, a un hospital psiquiátrico cerrado en el cual iba a tener vigilancia 100%, pero por suerte mis papás rechazaron esa opción y optaron por cuidarme ellos acá en Concepción.  

Bueno, en general este año ha sido más difícil de lo normal especialmente por el cambio de colegio. A mí me gustaba mucho mi colegio anterior y todas las personas que conocí ahí y cuando me fui lo que menos quería era que pensaran que me iba porque los odiaba a todos, sino que me fui porque pensé que el cambio me iba a ayudar. Hubo un tiempo que sufrí mucho ahí años atrás por bullying que me hicieron cuando chico que el colegio no supo manejar, pero muy pocos colegios saben manejar situaciones así y aunque ya haya parado el recuerdo todavía lo tengo. Por esto, pensé que el cambio me haría mejor para superar esta situación un poco, pero fue para peor. En todas partes hay personas que van a querer echarte para abajo, pero hay que saber ser más fuerte y salir delante de la mejor manera posible rescatando lo bueno siempre dejando lo malo atrás. En este colegio no pude ni siquiera cerrar bien el primer trimestre y al no ir muchos me trataban de flojo, muchos no entienden o te critican antes de enterarse. Me trataban de flojo por no estar yendo a clases sin saber que estaba haciendo más que ellos tal vez.

Depresión es una enfermedad, es muy fome tener que depender de pastillas para estar emocionalmente estable, este fue el primer diagnóstico que me dieron y así partí la entrada del blog anterior, ahora un año después de haber pasado por muchos diagnósticos el último que me dieron fue trastorno de la personalidad limítrofe y depresión bipolar. Agregaron el bipolar por los constantes cambios de ánimo que presentaba en muy poco tiempo me molestaba mucho que las personas asumieran que estaba bien porque siempre me veían sonriendo, pero era parte de mi enfermedad que simplemente no podía no estarlo estando con gente por eso cuando me angustiaba, se me dormían las manos, me tiritaba la boca. Como sabía que tenía una crisis, buscaba estar solo, si me tenía que hacer daño trataba que nadie lo viera. Por suerte de a poco fui dejando las agresiones contra mí, más que nada por mis animalitos, además de saber que tengo harta gente que me quiere lo único que me motivaba a seguir haciendo mis actividades diarias eran mis animalitos porque sé que soy todo para ellos y sin mí no tendrían quien les diera cariño, los limpiara y les diera comida todos los días. Yo pienso que más que nada por ellos sigo aquí, porque me necesitan y dependen de mí, no me puedo dar el lujo de desaparecer un día de sus vidas y nunca volver.
me sirvió demasiado saber que era lo que tenía porque al principio no me querían diagnosticar por ser tan joven y presentar distintos rasgos de tantas patologías en tan poco tiempo como anorexia y bulimia, además de depresión por lo que no sabían que era lo que tenía realmente. Pero cuando supe de esto, todo me hacía sentido por qué alejaba a las personas que quería y después me acercaba, porque siempre ando tan feliz siendo que hay días que me baja extrema tristeza.
Depresión es una enfermedad la cual hace que todas las actividades que antes consideraba entretenidas se vuelvan aburridas desde ir al colegio que antes todos los años pasaba con 100% de asistencia a estar arriesgándome por si paso o no con más de 85. Es muy penca ya no querer hacer nada, nada más que dormir porque es lo más cercano a estar muerto por unas horas. Bipolaridad es un trastorno que en mi caso me hacía pasar de momentos de euforia y felicidad a estar extremadamente triste con ideas de suicidio, además de alejar a personas que quiero mucho y luego arrepentirme. Es muy penca tener que depender de pastillas para estar emocionalmente estable. Pero bueno, a cada uno le tocan batallas distintas y a mi me tocaron estas.
Hay formas de hacer las batallas menos duras y yo lo hice con mis animalitos, aunque me sigan criticando por tener tantos yo creo que nadie los cuidaría mejor que yo porque siempre he tratado de tenerlos lo mejor posible otra forma de hacer más fácil esta batalla es gracias a los amigos porque la amistad sana y no hay antidepresivo que le toque los talones, cada risa, cada lágrima, cada momento con un amigo es valioso.
  Ser hospitalizado en un hospital psiquiátrico ha llegado a ser la etapa más complicada en mi vida hasta este momento yo debía disfrutar mi cuarto medio, no pasarlo internado con personas con problemas de salud mental la mayoría mayores que yo. Debería estar con mis amigos disfrutando cada día de mi último año escolar, pero yo mismo me daba cuenta de que no podía porque no había día en que no pensara la manera de buscar un cuchillo o de pensar sólo cosas negativas o muchas veces no hacer nada teniendo mucho que hacer. Lo bueno de esto es que conocer a personas con enfermedades tan parecidas a la mía sabía que no estaba solo, que si llegara a tener una crisis ahí no me mirarían como bicho raro como lo harían en otro lugar y me sirvió infinitamente enriquecerme con sus vivencias cada día.

Lo mejor siempre llega en mis peores momentos, cuando más lo necesitaba llegaron mis animalitos a iluminar mi vida de a poco, estando con ellos era imposible no saber salir de una crisis o impedir que llegara a más. Ver sus caritas de felicidad al verme, aunque para algunos era sólo por la comida, me llenaban de alegría.



Mi objetivo en la vida ahora es ser feliz. No quiero preocuparme por cosas que vendrán o quizás no, lo que menos quiero pensar es en el futuro. Quiero preocuparme de mi presente y ser feliz con lo que hago y tengo ahora. Disfrutar a mis mascotas, a mis amigos, a mi familia al máximo. Alejarme de todo lo malo porque en el mundo el 80% se levanta pensando en como cagarse al de alado. La envidia es como tomar veneno y esperar que el otro muera, hay que aprender a apreciar a quienes realmente valen la pena y eliminar a quienes no aportan porque gente que no aporte vamos a encontrar mucha y gente que realmente aporte, muy poca. Por suerte partimos con una muy buena base que es nuestra familia que a pesar de todo siempre va a estar ahí presente apoyándonos.

A cualquiera que pase por algo parecido lo mejor es hablar, contar, decir lo que siente y desde ese momento todo comienza a mejorar los amigos y la familia para eso están. Quizás cueste un poco mejorar al 100% pero siempre se puede y aunque se mejore un poco siempre es un gran avance. Uno nunca está realmente solo, siempre va a haber alguien para quien signifiques el mundo entero, aunque uno crea que vale nada. Por esas personas vale la pena seguir viviendo y enfrentar todas las situaciones complicadas que la vida trae. Por último, sean felices. No posterguen la felicidad porque se vive una sola vez y la vida es muy corta para postergar lo que realmente se quiere hacer. No busques pretextos para no hacer tus cosas, fija la mirada en tu objetivo y ve tras él. Dedíquenle más tiempo a lo que los haga realmente felices y sigan sus sueños, manden a la mierda a todos los que digan que no pueden y cúmplanlo, el sentimiento de lograr algo después de haber escuchado a tantas personas decir que no puedes es lejos lo mejor. Si te rindes hoy, de nada sirvió el esfuerzo que hiciste ayer. Los sueños están hechos para cumplirse, no para quedarse con las ganas.
-Alejandro Cárdenas

No hay comentarios:

Publicar un comentario